30.1.07

Steven Weinberg, la teoría final y la filosofía inútil

En el libro del premio Nobel de Física Steven Weinberg El sueño de una teoría final hay un curioso y extraño capítulo dedicado a la filosofía y la forma en que esta puede ayudar o perjudicar la búsqueda científica de esa teoría final. Para formarnos una idea de esto hay que entender previamente, claro está, lo que supone una teoría de tales características. ¿Qué es, pues, una teoría final?

El hallazgo de una teoría final implicaría descubrir las leyes fundamentales de la naturaleza, lo que mueve todo el Cosmos, desde el movimiento de las galaxias hasta la formación de copos de nieve; a partir de esta teoría o conjunto de leyes definitivas sobre el Universo podrían deducirse todas las demás (de ámbito físico, biológico, químico, etc.). Como todo fenómeno de la naturaleza puede ser explicado mediante principios científicos, y éste a su vez por otros principios más básicos, y así sucesivamente, la idea es poder alcanzar el núcleo primordial, el grupo de leyes fundamentales que rigen el Cosmos.

Si llegaremos o no hasta tal límite del saber es algo que, de momento, desconocemos. Pero Weinberg, en su capítulo centrado en la Filosofía (que reza "Contra la filosofía", en un tono tal vez no demasiado conciliador), critica a ésta duramente al no haber realizado ninguna aportación en este sentido; es más, se centra en las adversas consecuencias que ha tenido para la ciencia y su desarrollo el que muchos científicos se adhirieran a dos corrientes de pensamiento filosófico como son el positivismo y el relativismo. Se queja también de que no conoce a ningún físico que haya reconocido, en los últimos 50 años, haber recibido alguna ayuda por parte de filósofos. Y también asegura que "incluso allí donde las doctrinas filosóficas han sido útiles a los científicos en el pasado, se han perpetuado durante demasiado tiempo y al final han supuesto una molestia incluso mayor que la utilidad que tuvieron en su día".

A continuación Weinberg describe las doctrinas o visiones filosóficas que han significado un lastre para el pensar científico: por ejemplo el mecanicismo, y la forma en que esta perspectiva filosófica desarrollada por René Descartes influyó en Isaac Newton. También critica Weinberg la metafísica, y la manía de Immanuel Kant de que por medio de la razón pura podían alcanzarse saberes sobre el espacio y el tiempo, los cuales no son sino estructuras preexistentes en las mentes que permiten relacionar objetos y sucesos. Y luego aparece la epistemología, por medio del positivismo: toda ciencia debe contrastar sus teorías frente a la observación y todo punto o elemento concreto de estas teorías debe estar relacionado con magnitudes observables (bastamente, sólo lo observable y analizable por la experiencia existe). Esta perspectiva del positivismo ha sido ampliamente superada por los hallazgos científicos, pero algunos de estos mismos científicos, según Weinberg, fueron reacios a aceptar su fracaso. Y ello fue debido al poso filosófico que poseían dichos científicos, que les nubló ante la realidad científica y les impidió hacerse cargo de su derrota.

A mi juicio Weinberg se equivoca en varios aspectos. En primer lugar, cabe preguntarse si la filosofía tiene por qué hacer cualquier aportación a una teoría física, habida cuenta de que en la actualidad la filosofía no se ocupa ya de los problemas científicos. Es como querer obligar a la filosofía a que halle una salida o una contribución para la que no está destinada; resultaría igualmente absurdo que los filosófos recriminaran a la ciencia no dar la explicación del sentido ético del mundo, o no aportar en absoluto ninguna idea acerca de por qué existe el universo, o cuál es el motivo de que las leyes naturales sean como son y no de otra manera (por cierto, acerca de esto hablaré en una nota futura).

Acerca del positivismo y el relativismo, la queja de Weinberg acerca de la nefasta influencia que estas posturas filosóficas han llegado a tener en los científicos me parece, cuando menos, una forma de excusar a los propios científicos de sus errores conceptuales y, de paso, echar la culpa a los filósofos de las mútuos influjos que tanto ciencia como filosofía han abrazado desde el origen de las mismas. También podría un filósofo quejarse de la aciaga consecuencia en su ámbito del punto de vista tan acérrimamente racionalista y analítico que la ciencia ha legado a la filosofía actual; este punto de vista, el dualismo, y el marcado acento en la existencia de un mundo físico como únicas realidades han hecho, si cabe, un mal mucho mayor a la filosofía que el producido por ésta al saber científico.

Quizá lo que molesta a Weinberg es que la filosofía parece estancarse. No avanza como la ciencia, que acumula y acumula nuevos saberes, a veces derribando completamente lo que hasta entonces se creía. La filosofía, por su parte, no se supera a sí misma (sí en cuanto al saber sobre la naturaleza, pero esto ya forma parte de la ciencia), porque aunque sepamos mucho más hoy del Universo de lo que sabía Aristóteles, lo cierto es que estamos más o menos a un nivel semejante en cuanto a sus discusiones éticas en Ética a Nicómaco. La filosófía no evoluciona, sino que es un camino recorrido de continuo pero que no ofrece saberes absolutos, irrefutables, acerca de nada. Esto, que para muchos puede ser entendido como algo grandioso, para los científicos es un fiasco, una evidencia del fracaso de la filosofía.

Weinberg continúa comentando las opiniones de los relativistas, los cuales atacan a la ciencia y a su presunta seguridad en la objetividad del conocimiento científico. Cree que sus puntos de vista no llegarán a ninguna parte porque se encuadran, según él, dentro de lo que podría llamarse "el odio a occidente": criticar lo científico porque forma parte de nuestra cultura, en un tiempo en que todo lo occidental, como algo positivo, es puesto en duda . Yo creo que no tiene nada que ver; el relativista sostiene que la realidad es algo más complejo y profundo que el resultado de la acción de las leyes naturales (que a su vez, nadie duda de eso, poseen su propia complejidad y profundidad) y desdeña ciertas concepciones científicas por presumir éstas de objetividad, y a los científicos por creer que dichas concepciones son lo único existente y que están en la raíz misma de la existencia. No guarda relación con ningún 'odio a Occidente'; más bien de lo que se trata es de hacer ver que la ciencia es sólo una de entre diversas posibilidades cognoscitivas, que aunque describa estupendamente el mundo físico ello no implica que describa todo el mundo, y que hay otras formas de aproximarse a la revelación de la verdad, entre otros presupuestos.

Esto lo tenían claro los grandes pensadores de todos los tiempos (filósofos y científicos), pero parece ser que Steven Weinberg prefiere encapsular la sabiduría dentro del ámbito científico. No hay nada raro en ello, se ha venido haciendo desde hace siglos, pero hay que relativizar la importancia del conocimiento científico y dar cabida, en nuestra concepción del mundo, a otras disciplinas, tanto recluidas en la parcela racional, como aquellas que no siguen ese camino, porque todas juntas permiten observar y percibir el Cosmos de un modo más amplio y completo. Y esto es porque el Cosmos es mucho más que materia, mucho más que comuniones de átomos obedeciendo leyes naturales. Esto de por sí ya es maravilloso, ya responde a algunas de nuestras preguntas y nos estimula hacia el saber; pero no despreciemos a, por ejemplo, la filosofía simplemente porque no responde a lo que nosotros preguntamos. Situemos cada disciplina en su perímetro, no le exijamos más de lo que puede ofrecer y, sobretodo, avancemos integrando y aceptando toda aportación, por singular que sea, en esta búsqueda común del conocimiento.

Steven Weinberg ha escrito un libro soberbio sobre física. Lástima que no haya sido capaz de coronarlo con un respeto y una admiración hacia aquella forma de pensar que, de hecho, hizo nacer a la misma física y a toda reflexión racional de lo existente: la bien hallada Filosofía.

8 comentarios:

Yamil dijo...

Me ha sorprendido que Steven Weinber tenga una opinión tan obtusa como la que expone en su libro. Muchas de sus afirmaciones son falsas :

a)"la filosofía no ha ayudado a la ciencia" : Incorrecto. El mecanicismo de Newton es una teoría extraordinaria, que funciona muy bien, a tal punto que el aluzinaje no usó la teoría de la relatividad de Einstein, sino los Principia de Newton. Y tiene sus limitaciones como filosofia, si como filosofia entendemos las creencias que se justifican a partir de las pruebas y piezas evidenciales. "No hago hipótesis", decía Newton en sus Principia. Porque ese modelo dió resultados, contrariamente a lo que cree él, y si la acción a distancia fue derribada por la teoria de la relatividad especial, lo fue porque Einstein consiguió excavar en sus fundamentos, como bien puede descubrir aquél que estudie las anotaciones de Einstein sobre su descubrimiento ("la idea más feliz de su vida"). Y eso no es todo, tambien el mecanicismo de Laplace, quien se sirvió de la su determinismo para estipular las predicciones sobre el Universo. Einstein, contrariamente a lo que hace Weinberg, era una persona de consumado pensamiento, sumamente reflexiva, librepensador, profunda, exhaustiva y no prejuiciosa. De hecho, su base de escepticismo lo aprendio de David Hume, hecho que Weinberg nuevamente ignora. Y no solo eso : Weinber toma la parte por el todo. El cree que, como sabe física, puede hablar en nombre de las otras ciencias. Cree que solo existe la física. Que la física es fundamental, no me quepa la menor duda. Que avances en otras ciencias como la arqueología, la biología, la química, los fundamentos de las matemáticas (¡los fundamentos de las matematicas!) y los teoremas de la moderna lingüística si se nutren de filosofía. Linus Pauling y sus convicciones certeras para unficiar la química con la física, Noam Chomsky y su convicción de que un modelo matemático del lenguaje puede resolver muchos problemas en torno a las lenguas naturales, Kurt Godel, Turing y Church sobre el problema de la completitud, el entscheidungsproblem y los fundamentos de las matemáticas. Estos son sólo unos ejemplos, que Weinberg ignora, porque solo se limita a hacer una análisis obtuso y confusionario.
Podría seguir con mas ejemplos : los descubrimientos de Gödel acerca de los universos rotativos en las ecuaciones de la relatividad general de Einstein. Nuevamente, otra terrible omisión.
Y tampoco sabe demasiado de lógica matemática, por lo visto : del supuesto que alguien no haya hablado o conocido a un cientifico que no use una visión del mundo, no se sigue que esos cientificos o ese cientifico no exista o haya existido. Me indigna que una persona de su calibre diga semejantes barbaridades. La lección que le queda por aprender es : concéntrese en los fundamentos de lo que dice, porque si razona de manera equívoca, esta haciendo mala ciencia. Que aprende de los grandes que no cito o omitio, por ignorancia. Porque hasta Weinberg ignora, como cualquier otro humano. Será mejor que nos mostremos más abiertos y racionales, y no dejemos fluir nuestros prejuicios en nombre de nuestra verdad.

elHermitaño dijo...

Cien por cien de adecuerdo contigo, Yamil.

Gracias por tu lúcido comentario, un saludo.

remenozes dijo...

Evidentemente Weinberg no ha estudiado la filosofía de la mente, y sus implicaciones en las ciencias cognitivas... no ha visto el currículum de aquellos que, científicamente, están apoyados en filósofos como Searle, físicos que hacen filosofía como Penrose, Fodor, Dennett, etc. etc. etc.

Lo mejor es cuando dice que no sabe nada de filosofía y aun así la critica... o cuando cita a Khayyam en el principio de ese capítulo, sin saber siquiera que Khayyam era uno de los más sabios de su tiempo... "la ignorancia hace valientes".

M. ÁGUILA BOGE dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Martín Bonfil Olivera dijo...

Weinberg es un ultraderechista de la ciencia, un positivista decimononico. Y un ignorante respecto a la filosofia. Un imperialista de la ciencia.

elHermitaño dijo...

Martín... muy contundente, tu apreciación de Weinberg, pero lo cierto es que la comparto en gran parte. Aunque no me gusta insultar a nadie (por lo de "ignorante"), reconozco que a veces es lamentable que todo un Premio Nobel exhiba así su desconocimiento... Si se limitara a ello quizá lo disculparía, pero como además arremete y desprecia a la filosofía, así, toda ella en general, no puedo por menos que estar de acuerdo contigo.

Gracias por el comentario.

Anónimo dijo...

Hola a todos

El tema principal es la observación. Cualquier persona muestra el resultado de su búsqueda y tambien de sus enemigos personales a los que tuvo que superar para conseguir concretar "lo real" en verdadero. La constatación de lo verdadero y de lo no verdadero se puede lograr de diferentes formas en territorios de cualquier disciplina intelectual o no, porque llevamos adquirido por naturaleza un automatismo, la forma de determinar las amenazas y lo necesario, después lo útil y lo inútil, luego lo primordial y lo secundario, la razón y la no razón, en donde la constatacion es de naturaleza íntima y personal. El problema histórico fue generalizar y universalizar los elementos personales y comunes, lo incompleto con las verdades, por la sencilla lógica de que somos construídos y alimentados, en el seno de una cultura específica. Lo aprendido se transfiere como información para la supervivencia, y es aquí en donde el artefacto científico genera y otorga confianza de manera concreta en el resultado. Las costumbres, son las formas de relación humana que se transmiten en el ejemplo como una síntesis filosófica y de pertenencia que permite orden, y esa practicidad tiene su debilidad cuando se reproduce una acción en la que no se es conciente de la totalidad de sus consecuencias aunque si son sentidas por los afectados de la acción, entonces se convierte en un parámetro que influye degradantemente en el pensar.
Y esa son las condiciones que se percibne en el momento en donde transitamos desde la construción adquirida hacia la autoconstrucción, un fenómeno que necesita transformar, eliminar, cambiar, reordenar, de acuerdo al universo personal.
En cualquier observación se atiende y se hace foco concentrando nuestras facultades desarrolladas en el tiempo, y sin lugar a dudas siempre se deja fuera lo conveniente según lo requiera el objeto y la capacidad y experiencia del observador. Esto no quiere decir que los objetos dejados fuera no intervienen, sino que su influencia es la que permite considerarlo como un elemento de ruido que interfiere en la prueba desarrollando una búsqueda de conocimiento de la interferencia en segundo plano mientras se sigue enfocando conciente en primer plano.

Estas interferencias tienen deferentes alcances ya que todos somos diferentes y poseemos elementos comunes, que nos da la posibilidad comunicarnos y saber que sucede.
El miedo es una interferencia, la amenaza de lo desconocido a infectar el territorio conocido, seguro y leal, el movimiento es superarse y enfrentarlo a través de una función llamada inteligencia. Esto quiere decir que las condiciones que dificultan aprender matemáticas, física, filosofía o arte, no se relacionan con la materia a conquistar, sino con el territorio que estamos dejando atrás.

continua...

Anónimo dijo...

1. La percepción acéptica de un territorio da caracter práctico y funcional, se convierte en tan solo un artefacto o herramienta al servicio del que la utiliza.
Una palabra tambien es un artefacto aunque el concepto es una pirámide que se completa con la experiencia.

2. La percepción humana y subjetiva sobre ese territorio seguro determina la permeabilidad de su frontera, afectando las relaciones de intercambio y de perfección del artefacto. Naturalmente la percepción de seguridad promueve un cuidado que en situaciones extremas lleva hacia el conservadurismo o autoritarismo, generando ataques y defensas que pueden programarse como automatismos y formar parte del territorio aunque solo en la frontera. Es el aspecto cultural y fácil de desmantelar.

Todo esto nos da la pauta de la posición que debe tener el artefacto en la sociedad, los problemas empiezan cuando cualquier artefacto o personas comienzan a superar la horizontalidad humana, una fuerza que lleva consigo lo bueno y lo malo del ser humano, elementos que pueden ser percibidos de manera distorsionada en donde la no razon se confunde con la razon.
Mi connclusión es que la ciencia es un artefacto, que como muchos otros, se ha construído dentro de un proceso lógico y natural de evolucion en un tiempo coherente, como un anticuerpo necesario para el progreso humano, desmantelando y actuando especificamente en lo que sobra, y en en lo inecesario. Es una sofisticación de la función natural de supervivencia, otro aspecto de la sofistificación critica de la razón y de lo que puede hacerse con ella.
El sistema general que hemos construído para el orden es un sistema de automatismos y programaciones, una maquinaria de comodidad y seguridad reflejo de nuestras fortalezas, y tambien de nuestras debilidades que actúan como imposición y sometimiento en todos nosotros, al no asimilar internamente el parámetro y restablecerlo en fortaleza en la maquinaria.

Asi que estoy a favor de estudiar todo y que cada uno practique y construya en este tiempo.

Esquema de la Filosofía Occidental

Un fantástico resumen de la historia de la filosofía occidental desde los lejanos presocráticos hasta la actualidad. Recoge las distint...