La eterna pregunta...

La eterna pregunta...

29.10.06

Las preguntas de la Filosofía

Toda Filosofía aspira a responder preguntas; de hecho, las preguntas son precisamente una parte muy importante en Filosofía, más incluso que las respuestas en sí. Al contrario que en la ciencia, las respuestas no tienen la intención de ser autosuficientes, unívocas y, dentro de los límites lógicos, válidas. Pretenden ser útiles, servir para continuar mejorando el camino hasta llegar a la verdad, y aunque algunos filósofos crean que han llegado a esta ella, lo cierto es que pronto se dan cuenta de tal imposibilidad. Las respuestas filosóficas no son más que pasos hacia la meta, pero la meta en sí está aún muy lejana.

Sorprende la gran cantidad de preguntas que uno puede plantearse acerca del mundo, de la propia vida humana o de algunas de sus características. Pero debemos diferenciar entre las respuestas que puede aportar la ciencia y las que hace la propia Filosofía. Por ejemplo, no es lo mismo para un astrónomo que para un filósofo cuestionarse sobre el universo o la existencia de un principio del espacio y el tiempo; cada uno tiene su perspectiva, su procedimiento (mucho más vago en el caso del filósofo) de acercarse a encontrar una respuesta a tales cuestiones. Hay que comprender que la ciencia tiene su parcela dentro del conocimiento humano (aunque jamás hay que aceptarla como el único método para obtener dicho conocimiento), y que por tanto el filósofo debe atenerse a preguntas que la observación empírica no pueda, por ella misma, responder. De lo contrario, el filósofo estaría haciendo ciencia, no filosofía, y a menudo no conviene entrometerse en campos ajenos... .

Así pues, hay una serie de preguntas o problemas típicamente filosóficos que son, podría decirse, universales, porque han interesado a todas las generaciones de pensadores y forman ya parte de la búsqueda humana del saber. Ahora bien, es curioso que la respuesta actual a algunas de ellas sea tan incierta y parcial como lo era en tiempos de los presocráticos, hace 2.600 años (pero esa es otra cuestión, de la que en breve escribiré...). Estas cuestiones o problemas son:

1) Cosmológicos: acerca de la Naturaleza, el Cosmos, el origen, evolución y destino del Universo, etc. (distinguiendo de las preguntas que la ciencia también formula en relación a estos mismos temas)

2) Epistemológicas: acerca del conocimiento, su verdad, el método para conseguirlo, sus límites, certezas, etc.

3) Éticas: acerca del bien y del mal, la justicia, la conciencia, los valores y la virtud, la felicidad, el deber, etc.

4) Metafísicas: acerca del ser, en general, Dios, la inmortalidad, el alma, etc.

5) Antropológicas: acerca del origen y destino del ser humano, la finalidad de la vida, la cultura, la conexión alma-cuerpo, etc.

6) Socio-políticas: acerca de la sociedad, el hombre, el poder, las desigualdades, la propiedad, los conflictos, etc. (de nuevo, distinguiendo de las preguntas que se plantean las ciencias sociales a este respecto)

De modo que hay una gran variedad de preguntas filosóficas. Tal vez hayamos entrevisto algunas respuestas a unas cuantas de ellas... , pero sea como fuere, lo que es significativo para la Humanidad no es, o por lo menos no lo es en su totalidad, hallar la resolución de sus problemas, sino continuar haciéndose esas preguntas, tal y como se las hicieron, en los albores de nuestra civilización actual, aquellos primitivos pensadores que vivieron en las islas jónicas hace casi tres milenios... .

26.10.06

¿A qué llamamos Filosofía?

Antes de presentar algunas ideas y opiniones de filósofos y los temas que la Filosofía contempla, discute y analiza, deberemos apreciar en su sentido más amplio qué es lo que se considera Filosofía, así como sus conexiones y diferencias con las demás disciplinas de conocimiento humano (por ejemplo, la religión y la ciencia).

Partamos de una idea simple: Filosofía es meditar, reflexionar, abandonarse uno a cavilaciones racionales sobre cualquier asunto que entre en el marco del saber; por ejemplo, acerca de Dios, la existencia humana, el bien y el mal, el conocimiento verdadero, el futuro del hombre, por qué existe algo y miles y miles de temas más. Aunque sean tantos, un mismo tema puede (y debe) ser discutido y analizado por distintos pensadores de diferentes épocas, de modo que a través del tiempo una misma cuestión sea percibida con los ojos de cada generación; ello genera riqueza y profundidad y elimina visiones chauvinistas o excesivamente parciales.

Pero hay muchos tipos de reflexión. Puede uno meditar con finalidades puramente religiosas, místicas, de conexión con la divinidad; puede también reflexionar acerca de cuestiones científicas, empleando el método bien conocido en todo ámbito científico (observación, propuesta de hipótesis, etc.); puede asimismo especular uno con el único auxilio de la imaginación, vagando sin límites por el abierto océano del pensamiento, sin intención inicial alguna... (a veces, de esa forma, alcanzamos certezas e intuiciones mucho más 'reales' que mediante las disciplinas encaminadas a ofrecer tal fin...).

Por su parte, la Filosofía, como dice Bertrand Russell en su Historia de la Filosofía Occidental, "consiste en especulaciones sobre temas a los que los conocimientos exactos no han podido llegar, [aunque] apela más a la razón humana que a una autoridad, sea ésta de tradición o de revelación". Es decir, parece gravitar en un punto intermedio entre la religión y la ciencia; comprende aspectos de ambas, pero, digamos, se 'eleva' sobre ellas, no con un propósito de superioridad, sino simplemente de distinción. La Filosofía no es ni mejor ni más excelsa que la ciencia o la religión; sencillamente, como sigue diciendo Russell, se ocupa de "casi todos los problemas que poseen un máximo interés para los espíritus especulativos [que] no pueden ser resueltos por la ciencia, y [sobre los que] las certezas réplicas de los teólogos ya no nos parecen tan convincentes".

De las preguntas y problemas que han cautivado y seducido a la Humanidad desde hace miles de años, como los elementales que hemos expuesto al principio, se ocupa la Filosofía, sin seguir un método concreto (como la ciencia) ni creer en palabras dogmáticas o en los argumentos de la autoridad (como la religión). Aunque jamás lleguemos a resolver dichos problemas y contestar dichas preguntas, la Filosofía no tiene más que esa misión.

Habrá muchas más definiciones de Filosofía, de mayor calado y precisión, pero yo comparto la de Bertrand Russell; es sencilla, directa y no causa confusiones. Así que esto es lo que nos proponemos (con humildad y sabedores de nuestra limitaciones), ir en busca de las grandes (y no tan grandes) preguntas con el ánimo de acercarnos un poco más (pero sin llegar a ella, sólo puedo avistar la tierra prometida, nunca alcanzarla, dice el poema...) a esa extraña costa llamada Realidad/Verdad/Ser.

Al fin, la verdadera intención de la Filosofía es encontrarnos, sin más y cara a cara, con nosotros mismos... .

19.10.06

El primer paso

Hoy nace este nuevo blog; es un lugar dedicado a la Filosofía, a la reflexión sobre las grandes preguntas y cuestiones que todos nos hemos hecho alguna vez y, también, un espacio para dar a conocer quiénes las meditaron antes que nosotros, es decir, los propios filósofos.

Dado que este año inicio mi etapa como aprendiz de Filosofía, creo que este puede ser un buen modo de recordar, y también discutir, todo aquello que voy aprendiendo sobre la materia y que, a mi humilde juicio, pueda ser interesante o atractivo; claro está se trata de un blog abierto a todo el mundo, de modo que cualquiera pueda opinar respecto los temas o autores tratados (de hecho, sería lo más deseable...). Sin embargo, me parece que éste será, más bien, un lugar de carácter casi personal y individual, ya que, primero, no suelo hacer propaganda de mis blogs por ningún sitio (carezco de voluntad y, además, me parece bastante chulesco), y segundo, la Filosofía no es, precisamente, una disciplina con millones de simpatizantes en este mundo en el que vivimos; se la respeta, se la quiere, sí, algunos incluso la temen, pero casi nadie está dispuesto a penetrar en sus senderos. Quizá por su supuesta complejidad, quizá porque precisa de una mente activa y abierta... .

Como es lógico, la periodicidad de los posts en este blog estará supeditada a muchos factores; aparte del aprendizaje, están por medio muchas otras cosas que este humilde
escriba desea hacer: leer, escribir, pasear, explorar, compartir, soñar y mantener despiertos los viejos anhelos de siempre... . De modo que, poco a poco, espero que este blog vaya cogiendo forma, aunque para que ello sea posible antes es necesario aprender (es decir, aprehender) la propia Filosofía.

Bien, nos aguardan largas noches y días soleados; tiempo habrá para, al menos, intentar ofrecer a quienes se desvíen hasta aquí unos retazos de la sabiduría y conocimiento (que no verdades) adquiridos por nuestra cultura humana desde los albores de su propio nacimiento.

Hasta pronto.