¿A qué llamamos Filosofía?

Antes de presentar algunas ideas y opiniones de filósofos y los temas que la Filosofía contempla, discute y analiza, deberemos apreciar en su sentido más amplio qué es lo que se considera Filosofía, así como sus conexiones y diferencias con las demás disciplinas de conocimiento humano (por ejemplo, la religión y la ciencia).

Partamos de una idea simple: Filosofía es meditar, reflexionar, abandonarse uno a cavilaciones racionales sobre cualquier asunto que entre en el marco del saber; por ejemplo, acerca de Dios, la existencia humana, el bien y el mal, el conocimiento verdadero, el futuro del hombre, por qué existe algo y miles y miles de temas más. Aunque sean tantos, un mismo tema puede (y debe) ser discutido y analizado por distintos pensadores de diferentes épocas, de modo que a través del tiempo una misma cuestión sea percibida con los ojos de cada generación; ello genera riqueza y profundidad y elimina visiones chauvinistas o excesivamente parciales.

Pero hay muchos tipos de reflexión. Puede uno meditar con finalidades puramente religiosas, místicas, de conexión con la divinidad; puede también reflexionar acerca de cuestiones científicas, empleando el método bien conocido en todo ámbito científico (observación, propuesta de hipótesis, etc.); puede asimismo especular uno con el único auxilio de la imaginación, vagando sin límites por el abierto océano del pensamiento, sin intención inicial alguna... (a veces, de esa forma, alcanzamos certezas e intuiciones mucho más 'reales' que mediante las disciplinas encaminadas a ofrecer tal fin...).

Por su parte, la Filosofía, como dice Bertrand Russell en su Historia de la Filosofía Occidental, "consiste en especulaciones sobre temas a los que los conocimientos exactos no han podido llegar, [aunque] apela más a la razón humana que a una autoridad, sea ésta de tradición o de revelación". Es decir, parece gravitar en un punto intermedio entre la religión y la ciencia; comprende aspectos de ambas, pero, digamos, se 'eleva' sobre ellas, no con un propósito de superioridad, sino simplemente de distinción. La Filosofía no es ni mejor ni más excelsa que la ciencia o la religión; sencillamente, como sigue diciendo Russell, se ocupa de "casi todos los problemas que poseen un máximo interés para los espíritus especulativos [que] no pueden ser resueltos por la ciencia, y [sobre los que] las certezas réplicas de los teólogos ya no nos parecen tan convincentes".

De las preguntas y problemas que han cautivado y seducido a la Humanidad desde hace miles de años, como los elementales que hemos expuesto al principio, se ocupa la Filosofía, sin seguir un método concreto (como la ciencia) ni creer en palabras dogmáticas o en los argumentos de la autoridad (como la religión). Aunque jamás lleguemos a resolver dichos problemas y contestar dichas preguntas, la Filosofía no tiene más que esa misión.

Habrá muchas más definiciones de Filosofía, de mayor calado y precisión, pero yo comparto la de Bertrand Russell; es sencilla, directa y no causa confusiones. Así que esto es lo que nos proponemos (con humildad y sabedores de nuestra limitaciones), ir en busca de las grandes (y no tan grandes) preguntas con el ánimo de acercarnos un poco más (pero sin llegar a ella, sólo puedo avistar la tierra prometida, nunca alcanzarla, dice el poema...) a esa extraña costa llamada Realidad/Verdad/Ser.

Al fin, la verdadera intención de la Filosofía es encontrarnos, sin más y cara a cara, con nosotros mismos... .

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